Lo quiero desde mis entrañas. Lo necesito igual que a mi hígado, a mi cerebro, a mis ojos. Sin el se me rompen los huesos, se me derriten los pulmones y no puedo respirar... él me hace falta para vivir.
26 de febrero de 2011
"Creí que éramos invencibles. Ahora sé que las cosas que hacemos a la gente que amamos no se olvidan y para seguir juntos, no hay que olvidar, sino perdonar”.