Lo quiero desde mis entrañas. Lo necesito igual que a mi hígado, a mi cerebro, a mis ojos. Sin el se me rompen los huesos, se me derriten los pulmones y no puedo respirar... él me hace falta para vivir.

14 de agosto de 2010

-"no tengas miedo" le susurré. "somos como una sola persona."
De pronto me abrumó la realidad de mis palabras.Ese momento era tan perfecto, tan auténtico. No dejaba lugar a dudas.
Me rodeó con los brazos, me estrechó contra él y hasta la última de mis terminaciones nerviosas cobró vida propia..
-"para siempre"- concluyó él